Ignacio Antequera – Gerente de Normas, Homologación y Formación en GLOBALG.A.P.

Las normas de Buenas Prácticas Agrícolas, independientemente de ser públicas o privadas, locales o internacionales, están todas de acuerdo en que una adecuada gestión integrada de plagas es clave en una agricultura moderna que no sólo está orientada a la productividad sino también a la sostenibilidad y al consumidor.

La gestión integrada de plagas y la racionalización del uso de fitosanitarios que consigue, es un aspecto fundamental para alcanzar la sostenibilidad de la producción agraria. Una sostenibilidad que para la gran distribución no es algo ajeno, sino un objetivo que sus proveedores deben alcanzar.

Se cuentan en más de 130.000 los productores de más de 120 países que ya implementan prácticas de gestión integrada de plagas bajo la norma GLOBALG.A.P., donde desde 2011 constituyen un requisito imprescindible para alcanzar la certificación.

El papel de los asesores es fundamental para que esto sea posible. La publicación del Real Decreto 1311/2012 trae esto a un primer plano, pero de hecho, la norma GLOBALG.A.P., desarrollada conjuntamente por productores y representantes de la distribución, también exige que la gestión integrada de plagas se realice bajo asistencia técnica adecuada, bien recurriendo a un asesor con competencia demostrable, bien complementando la experiencia del propio agricultor con un conocimiento técnico adecuado.

Sin embargo las actividades de los asesores dentro de la norma GLOBALG.A.P. no se limitan a la gestión integrada de plagas. Los asesores forman parte de otros requisitos como la planificación de la fertilización y las recomendaciones de los productos fitosanitarios a utilizar cuando llega el momento.

Por otra parte, la experiencia ha demostrado que sus funciones dentro de la certificación engloban otras muchas áreas., como la realización de análisis de riesgos de higiene, de seguridad de los trabajadores o microbiológicos, evaluaciones internas, organización de la documentación, etc.

De hecho, la industria agroalimentaria ve que la correcta asesoría a los productores es tan importante para la correcta implementación de las buenas prácticas agrícolas como lo son las actividades de certificación que la garantizan.

Un asesoramiento insuficiente o inadecuado motiva generalmente costes adicionales a los productores, además de que les ocasiona dificultades para la obtención de la certificación, y lo que es aún más importante, puede acabar en problemas de seguridad alimentaria.

Mediante el programa de Agentes Consultores de GLOBALG.A.P. (Farm Assurer Program – www.farmassurer.org) los consultores, que deben cumplir con unos requisitos mínimos de formación y experiencia, reciben formación de primera mano sobre la norma GLOBALG.A.P., incluyendo un día práctico en campo, y obtienen una licencia que permite a los productores identificarles como agentes de garantías.

Este programa es sólo otro ejemplo de respuesta ante la demanda del sector de un mayor control en la calidad de la asesoría a los productores.