¿Cómo han cambiado los hábitos de consumo? ¿A qué retos se enfrentan los productores y los proveedores? Lea nuestras conclusiones de primera mano acerca de cómo ha afectado el COVID-19 a los distintos actores.

1. Cambio de los hábitos de consumo:

El comportamiento de los consumidores ha sido muy similar en las distintas regiones. Cuando comenzaron a adoptarse las medidas del confinamiento, las personas se echaron a la calle para comprar grandes cantidades de comida; se veían grandes colas de gente esperando fuera de las tiendas. Justo después de aquello, se produjo un fuerte incremento del número de compras por Internet; incluso en los países en desarrollo, donde comprar comida por Internet no era algo habitual. Y si examinamos el comportamiento de los consumidores en más detalle, vemos que se ha reducido la demanda de lo que se consideran frutas exóticas, tales como la baya physalis, en favor de otros productos.

El gerente de una gran empresa de producción y exportación explicó que, durante el periodo del coronavirus, las frutas más compradas en el mercado estadounidense son las naranjas y los limones, mientras que hasta ahora los plátanos, las manzanas y las uvas ocupaban los primeros puestos de la lista. Además, los consumidores están haciendo la compra durante la semana en lugar de esperar al fin de semana.

2. Dificultades a las que se enfrentan los productores y los exportadores:

Hemos conversado con empresas con sede en Guatemala, Colombia, México, Ecuador, Argentina, Perú, Tailandia, China, India, Myanmar, Vietnam, Tanzania, Kenia y varios países europeos, y estos son los dos cambios más importantes que hemos observado:

En primer lugar, aquellos que producen frutas y hortalizas cuyos consumidores consideran exóticas están sufriendo una reducción en la demanda.

En segundo lugar, aquellos que exportan sus productos en carga aérea se están viendo en apuros como consecuencia de la reducción que se ha producido en el número de vuelos.

Asimismo, los productores y exportadores se enfrentan a otras situaciones también muy duras, como a la escasez de contenedores o al aumento de los gastos debido a las medidas sanitarias que han tenido que adoptar (mascarillas, EPI, desinfectantes, etc.).

La mayoría de las empresas entrevistadas trabajan con entre 1000 y 12 000 productores y algunas de ellas tienen 5000 trabajadores a lo largo de la cadena de valor (más de 15 000 en temporada alta).

Las empresas se enfrentan, por un lado, al aumento de los gastos de la mano de obra y, por otro, a la escasez de mano de obra. Muchos trabajadores inmigrantes deciden regresar a su país de origen o sus casas en caso vivir en otra ciudad, y otros han sentido miedo por la situación. Algunas empresas se han visto obligadas a contratar y formar a trabajadores que anteriormente se dedicaban a otros sectores que se han viso afectados (restaurantes, hoteles, etc.), y esto ha aumentado los gastos. Además, a la hora de transportar a los trabajadores al campo debe mantenerse la distancia social estipulada. Por ejemplo, algunas empresas necesitan ahora el triple de autobuses para transportar el mismo número de trabajadores.

Las medidas de distanciamiento social también afectan a los centros de empaque. A pesar de que los costes fijos (alquiler, electricidad, gastos generales de funcionamiento) siguen siendo los mismos, la reducción del número de trabajadores permitidos en las instalaciones ha hecho que se empaquen menos productos.

Las inspecciones y auditorías en las granjas también se han visto afectadas por la crisis del COVID-19. Los inspectores y auditores de los organismos de certificación se están encontrando con grandes dificultades a la hora de viajar y desempañar su trabajo respetando las medidas de higiene. Para ayudar a aliviar estos problemas, se está desarrollando la solución GLOBALG.A.P. Remote para llevar a cabo inspecciones, auditorías y evaluaciones a distancia.

Cuando comenzó el brote del coronavirus, la mayoría de las empresas que exportan a EE. UU. percibieron una reducción general en la demanda. Sin embargo, ahora todos parecen coincidir en que la demanda ha vuelto a ser más o menos la misma que antes.

Además de los problemas provocados por el COVID-19 y el consecuente confinamiento en los distintos países, las enfermedades tropicales (dengue, zika, etc.) siguen causando grandes dificultades.

El COVID-19 se presenta como un reto sin precedentes para los actores del sector agrícola que ha afectado considerablemente tanto al suministro como a la demanda. A pesar de ello, no se ha dejado de suministrar frutas y hortalizas a los consumidores.

3. El futuro

Pero no olvidemos que también es momento de mirar al futuro y prepararnos para la recuperación. Todos hemos de seguir centrados en la innovación y continuar avanzando en materia de calidad, trazabilidad y sostenibilidad.

Como Chis White, periodista y codirector de Fruitnet Media International GmbH, le dijo a Kristian Moeller, director ejecutivo de GLOBALG.A.P., en la última charla G.A.P.: “Cada temporada nos brinda una nueva oportunidad, y llegarán más temporadas. Debemos hacer uso de las habilidades que hemos ido adquiriendo a lo largo de mucho tiempo, y esto se aplica a todos aquellos involucrados en la cadena de suministro. Tenemos que reflexionar sobre por qué y cómo estamos haciendo las cosas, y desarrollar nuevas ideas e innovaciones.”

En GLOBALG.A.P. estamos dando gran importancia a la revisión de nuestra norma IFA para la versión 6. Pronto tendrá lugar el tour de consulta internacional World Consultation Tour, en el que se volverá a examinar la norma revisada junto con numerosas partes interesadas.